Extremadura es una tierra, donde la fortuna ha querido compensar el abandono durante siglos, con la pervivencia de técnicas instrumentales del más puro estilo artesanal.

Las pequeñas industrias artesanales han conseguido pervivir a pesar de los inconvenientes que supone el empuje industrial actual. Aún sabemos reconocer, apreciar y proteger el trabajo de artistas anónimos, que nunca pasaron ni pasarán a la gloria de los que realizan otras artes más protegidas y afamadas.

El tiempo se detuvo en la alfarería, cerámica, cantería, orfebrería, fundiciones, trabajos en cobre y latón, tejidos, bordados, encajes, cestería, ebanistería y otros trabajos de carpintería, así como la elaboración de productos del corcho, piel o cuero.

En la comarca de las Vegas Altas aún perviven buenos ejemplos de lo “hecho a mano”.

Romana. Villanueva de la Serena.

Destacan como pieza artesanal villanovense la romana,que tiene un puesto de honor en el patrimonio de la artesanía regional. Sus orígenes se pierden en el tiempo. En su realización se conserva toda la pureza del oficio; la grabación de barra, la parte más delicada de este trabajo es manual, usando punzón o cincel y martillo, marcando previamente y haciendo las divisiones con un compás muy especial.

Los pilones y contrapesos son de aleación de cobre y cinc, con relleno de plomo para la nivelación exacta de cada peso. La precisión es insuperable.

Los modelos normales se fabrican para pesar desde los 50 hasta los 300 kilos. Las miniaturas con quince centímetros de barra, análogas a la que le fue ofrecida a los Reyes de España como recuerdo de su visita a Villanueva de la Serena (4-Mayo-1977), son auténticas joyas de artesanía para adornar, que también pueden servir para pesar hasta 2 kilos.

Romana en miniatura

Cuchillería. Don Benito

Entre las pocas industrias antiguas de Don Benito, la cuchillería ha ocupado siempre un lugar destacado.

Al principio era una industria eminentemente artesanal, empleándose para la fabricación de navajas recortes de láminas de acero carbono, para las hojas y madera de encina, cuerno de vaca y oveja, para las empuñaduras, además de material de chatarra y desguace.

Las herramientas empleadas eran la lima, escofina, azuela, bigornia, yunque, piedra de agua, rueda de lustre, berbiquí, torno de husilio, serrucho, etc.

Fabricación de cuchillos

Cestería.

Es un oficio artesano, que como todos los practicados por el hombre y relacionados con objetos de uso habitual, es de los más antiguos de la humanidad. Prácticamente en todas las civilizaciones existen vasijas o recipientes construidos manualmente con fibras vegetales.

La cesta ha constituido el elemento auxiliar más primario y más común de la acción del ser humano sobre su propia vida.

Según el uso que al recipiente se le da se llama cesta, cesto, capazo, canasto, terrero o espuerta. Todos ellos se hacen con mimbre y a veces con caña. El mimbre puede ser blanco o negro, es decir, pelado o sin pelar. Se utilizan las varas del mimbre en cestería porque se trata de un arbusto de ramas delgadas, largas y muy flexibles que las hacen idóneas para su manipulación. Una cesta se hace con unos 60 mimbres.

La mimbre se cosecha en el campo, se selecciona y luego se mete en la caldera, se cuece, se pela y después se tiende para que vaya cogiendo color. Finalmente se barniza. Luego se almacena y se va secando, se pone a mojo un par de horas y ya está dispuesta para trabajar.

Un cestero es un tejedor; entrecruza las varas, a modo de hilos, hasta componer una pieza compacta. Ha de conocer el oficio y el comportamiento de los materiales que emplea y ha de tener mucha habilidad para evitar las fracturas en la urdimbre de mimbres o cañas hasta conseguir la pieza y la simetría que para ella pretende.

En cuanto a las herramientas que el cestero necesita son bien simples: unas tijeras, un corquete, una navaja, un punzón y un abridor de varas son suficientes. El resto es creatividad e imaginación hecha realidad.

Hoy en día la cestería responde más a un lujo que a una necesidad. Antes se hacían más cestas y garrafas, como útiles del campo que eran, también paneras y silloncitos. Ahora se trabaja más para adornar.

Cestos de mimbre

Esparteros.

Este oficio, cuyo origen se remonta a la Antigüedad, ha supuesto a lo largo de la Historia un medio de subsistencia para las clases media y baja. Consiste en la realización de utensilios, fundamentalmente recipientes (serones, esportones, aguaderas, etc.), a base de esparto.

En una zona como la nuestra, eminentemente agrícola, el esparto tuvo bastante importancia, puesto que de este material se hacían muchos de los aperos utilizados en la agricultura.

El esparto es una hierba de la familia de las gramíneas que crece espontáneamente en terrenos áridos y pedregosos. De los bordes de esta planta salen dos hilos que se arrancan cuando la planta está verde, estos hilos trenzados o tejidos serán la base de los aparejos del esparto.

Trenzados son las llamadas "tomizas" y tejidos forman las pleitas o tiras anchas. La pleita se cosía normalmente con tomizas, y se basteaban (se reforzaban) con tomizas más gruesas llamadas "tomizones".

Utensilios de esparto